Argentinos

Ciudad, provincia y Estado son parte de la MISMA Argentina... Dejemos de demonizar a exclusivamente a Cristina, a Mauricio y a Daniel; todos y cada uno de nosotros tenemos una cuota de responsabilidad en muchas de las situaciones que tanto nos lastiman... En mayor o menor medida, contribuimos con la profundización del modelo. Sin banderas ni partidos, seamos solidarios para ayudar y lo suficientemente responsables para proteger, conservar y mejorar el país que tenemos; lo que (todavía) nos queda... 
Que cuando miremos hacia afuera, sea para asimilar todo lo que aun nos resta aprender...

------- COMO VIAJAR EN BONDI -------


-Consejos prácticos para no molestar (tanto) al prójimo-

* Si hay espacio atrás, no se instale en el medio.
* Si NO hay espacio atrás y estoy en el medio (junto a los 5689 pasajeros), no me empuje; más allá de mi esfuerzo, la materia no se desintegra. (comprobado)
* Su bolso/mochila/bolsa no es una extensión de su cuerpo. Ergo: duele, pesa y molesta.
* Si la puerta no cierra, el bondi no avanza. No insista.
* Si lleva paragüas, tenga a bien no utilizarlo como arma de defensa personal (al interior del omnibus)
* Pedir permiso para ubicarse justo en MI lugar, no es lícito.
* De perfil (gralmente) es más pequeño que de frente: considérelo.
* No, le juro que el caballero no me pidió que viaje en su falda, no insista.
* Pedir disculpas no molesta.
* Si va a descender en 2 paradas, tenga a bien ser paciente para llegar a la puerta. Se lo Juro: no hay premios por llegar primero.

Por favor, difundir ...
MUCHAS GRACIAS!!

Descalza y en puntas de pie

A ritmo pausado, muy lento, exploro el espacio. Me alejo. Ansío su voz... mi eco. Me asomo otra vez...
Los no y los jamases son poco tenaces (lo siento) y en tan obtuso camino no bastan los pasos, ni el tiempo. Hay círculos que demarcan (me atrapan) y dentro, me eclipsa  su primera mirada, su antepenúltimo adiós y tan bosquejado beso.
Me abrigo en su acaso, su por favor; sus "lo siento". Se esfuma su voz; se encienden las dudas. Temo.
Me asomo otra vez, como pidiendo permiso; descalza y en puntas de pie (lo intento).
Palabras cruzadas,  sonrisas cautivas,  ruidosos silencios.
Su foto, su sombra; mi espejo.
Con huellas, exenta de avales; solo ocasiones (momentos) y un caprichoso después que nos alcanza y entiendo, que poco podré entender. Espero. Te escucho otra vez (te leo).
Renuncio al quizá; tu tal vez (lo etéreo) mas, sin vocación de negar, en tu paradoja fugas, me escabullo y  me pierdo...

Ni olvido (ni condena), ni perdón

Entiendo que ningún ser humano tiene derecho a juzgar ni desearle el mal o la muerte a otro ser. Lamentablemente, existen personas que no solo lo desean sino que, además, asumen la "engorrosa" tarea de cometer lo más escalofriantes crímenes.
La justicia civil/penal puede ser lenta y eso genera que, a veces, los más destestables asesinos convivan impunes con el resto de los ciudadanos.
Pero hay otro tipo de justicia que siempre, antes o después, triunfa... Una justicia que sí puede juzgar, decidir y resolver, conforme lo considere oportuno (y al margen de nuestras intenciones)
A los 87 años de edad, solo y en una celda pequeña murió el ex dictador Jorge Rafael Videla. Me atrevo a "sospechar" que no sufrió como sus víctimas, pero me quedo con la satisfacción de saber que dejó este mundo, estando solo, desde un lugar poco amigable y, por sobretodas las cosas, me reconforta saber que ya no respiraremos el mismo aire...
No te juzgo ni condeno... Alguien ya lo ha hecho por mi...

Tu pausa

Existen amores soberbios, osados; puro preámbulo y ruido. Son esos que llegan de pronto y, con idéntica prisa, se han ido... Suelen ser solo ilusión, confusión... idilio.
Hay otros, en cambio, que  te mantienen vivo. Caminan con vos, de tu mano, son tu calor, tu abrigo; paréntesis en eternas horas y en cada silencio, un sonido...
Un tercer grupo y quizá, los más repetidos, aquellos que por temor, por dudar, no admitimos. Suelen ser algo más frágil y a lo mejor, prohibidos; sin duda los más traicionados, abandonados... perdidos. Son los que te hacen sufrir, enojar, llorar... dar gritos.. Pero esos, los más negados, los tan reprimidos, son  herederos de un don que reivindica el dominio.  No quiere el azar (o algún Dios) que se mantengan contigo mas, hay algo que no pueden quitarles, es algo mágico, una quimera (¿un delirio?); solo una pausa,  un recreo (un descuido), para que puedas creer, sin soñar, solo una vez y un ratito... 





Etéreo

Las lágrimas que no se escabullen ahogan,  las voces enmudecidas  aturden y  el vacío, entre sombras, retumba ... y asusta.
El aire que no respiramos asfixia, las luces que jamás alcanzamos, opacan; los brazos que censuramos no abrigan...
Me azora el silencio, me falta una voz;  me eclipsan 2 besos.
Naufrago en obtusos caminos y habito entre redondeles... cada vez más pequeños...
Sublevo 1 adios, subestimé 2 mentiras y  refuté 3 reflejos...
Me enredo en inquietos bumerans que escapan y vuelven, de a ratos, y por momentos.
Atroces colinas esquivas y tan caprichosas que...  temo. Más, vuelvo a acecharlas, inquieta, como hostigando aquel no, que se apodera del tiempo; mi tiempo...
La aguja no cesa, las luces no brillan y, a diario y sin tregua, me siguen retando los sueños...
De pronto, entre vaivenes fugaces, me atrevo a extraviarme y me encuentro.
Y gritan las voces y abdican los fallos y seducimos destellos...  
Entonces, quizá, sin perderme, puedo volver a insistir o acaso, y sin miedo, oso vivir sin creer y transitar... sin más pesos...

Hasta siempre abu..

     No pude tomar tu mano
para decirte: “Hasta siempre”,
ni acariciar tu mejilla
para rogar que te quedes.
Pero  El Señor contempló tu paso,
marchando ya muy lentamente,
y te abrigó entre sus brazos
para volverte más fuerte.
Fue en una tarde de otoño
y así hubiese sido en diciembre,
idéntico helado sudor
me habría envuelto al perderte.
Sé que no debo llorar,
Pero... Cómo duele...!
Hay tanto que anhelo decirte,
aún no me resigno  a no verte.
Mas ¿ Cómo traduzco el dolor
que hasta la voz me detiene?
Se entrelazan tu risa y mi llanto,
y un río de confusiones
se precipita en mi frente.
     Aún me resuena tu voz
y hasta tu capricho inocente;
eras tal cual una niña:
pequeña, tenaz y ocurrente.
Pero tu experiencia,
que tanto ha de hablar,
tatuó tu peregrinar
y lo volvió indeleble.
     Sé que no debo llorar,
Pero... Cómo duele;
si hasta me parece aún oírte llegar
y conversarme sonriente,
en un domingo habitual,
en un almuerzo corriente,
o en esa esperada cena
que se esfumó sin tenerte...
   Fue en una tarde de otoño
y aún no me atrevo a perderte.
Y no me explico  tu ausencia,
tu hoy,
ni aquel obstinado apuro
que te arrebató de  repente;
sin ese último adiós
que transfigura al presente...
    No pude tomar tu mano
ni suplicar que te quedes,
pero Jesús te abrigó entre sus brazos,
y allí vivirás por siempre...      (abril de 2003)


Viernes que te quiero, viernes...

El viernes todo está bien; no tiene nada que ver con el lunes, que tiene mala fama per se y que, aunque tantas veces nos ha deslumbrado, no ...