Entre querer y deber, entre soñar y lograr, entre apostar y callar, hay cientos de puentes colgantes; entre pensar y sentir, montañas un tanto más grandes...
Lo correcto, el deber ser, los "no sé"... los miedos y en medio, como pidiendo perdón, de cuclillas y casi sin voz, tus sueños. El enemigo tenaz -ya ven- es y seguirá siendo siempre el tiempo; o que te sobra o te falta mas nunca -jamás- es el momento correcto. Como si tuviésemos un plan de viaje, como si fuésemos -acaso- eternos. Absurda paradoja sagaz de la que vivimos presos...
La culpa siempre es de alguien más: los que encasillan los actos, los que llegaron antes, los que abreviaron tus "quiero", como si para sentir hubiese que firmar un convenio.
¡Ojo! Corazón y razón nacieron enemistados y viven batidos a duelo y ahí no hay nada que hacerle: o nos rendimos ante el Super Yo o liberamos al Ello. No, no existe tal punto a mitad, ni nada parecido a una ley cuando se trata de ser, de soñar, de quererlo, aunque signifique soltar -sin dudar- la hamaca que hamaca tus miedos...
Es lícito mantener tal ritmo: pensar tranquilo, sentir despacio, a millas de cualquier riesgo. También, aventurarte a cruzar, poner en duda al quizá, tus "no puedo" e ir detrás de ese plus, el que te asusta y te encanta, por el que reís y llorás, el que te atreviste a elegir y nadie osó contrariar, sin que lo intentes, primero...
2 años ya sin escucharte la voz
Hoy se cumplen 2 años desde aquel domingo democrático en el que una arbitraria elección -de quien sea que haya sido- hubiese querido impugnar; 2 años desde aquel mediodía en que pasaste por casa y, en la cocina de "ma", sobre la mesada de mármol y con la luz algo tenue, nos compartiste tu sueño (que entonces quise creer), con tus ojitos muy tristes, como acostumbrabas -últimamente- tener... No sé adonde enviarte mi abrazo; te juro, enanito, que ya no sé en qué creer, pero si algo tengo bien claro es que nos dejaste muy pronto...Amo esta foto porque ese eras vos; el auténtico, el de la mirada pícara, llena -repleta- de vida; sin duda, el retrato más fiel... Y en Laprida 1, donde aprendí a quererte, a entenderte y a hacer todo lo que estuviese a mi alcance para verte bien... Se te extraña mucho, enanito ¿Sabés?
Por lo que anoté en esta foto, fue el 27 de septiembre de 2001; mi primer cumple en la city, Luquis aun tenía pelo (!!!) y vos, esa mirada tan tuya que me encantaría volver a ver...
Obvio que no lo entiendo y nunca -jamás- lo voy a poder entender, pero de algo quedate tranquilo: siempre vivirás en nosotros; en cada recuerdo, en cada anécdota, en cada papel como este, que elijo volver a mirar, una y otra vez; como si eso te acercara un poquito, un ratito -siquiera- y pudiera verte reír, otra vez, aunque sé que, de alguna u otra manera, querido hermanito adoptado, nos volveremos a ver 💓.
Pongamos que hablo de vivir...
No, no es ninguna novedad -y nótese, sin veleidad alguna, la negación duplicada-: algunas cuestiones todavía me aterran (perdón), se apenaba.
"Las mejores cosas de la vida están en el otro lado de tu miedo máximo", recordé sin querer, y suspiré por lo bajo, con el extremo derecho sobre el clic muy izquierdo -en equilibro fortuito y audaz- y me atreví a soñarlo...
"Menos estructuras y más improvisación", insistió, y una sonrisa fugas se perfiló en mis labios... No sé por dónde empezar (pensé) y volví a suspirar (sin planearlo), como queriendo salir, sin querer, del cubo multicolor que tergiversa mis acaso...
¿Y ahora que?, insistí, econmillando temores, desconcertando los planos. No tengo la menor idea y eso... comienza de a poco a hechizarme. De eso se trata vivir; eso es, ni más ni menos, estarlo...
"Las mejores cosas de la vida están en el otro lado de tu miedo máximo", recordé sin querer, y suspiré por lo bajo, con el extremo derecho sobre el clic muy izquierdo -en equilibro fortuito y audaz- y me atreví a soñarlo...
"Menos estructuras y más improvisación", insistió, y una sonrisa fugas se perfiló en mis labios... No sé por dónde empezar (pensé) y volví a suspirar (sin planearlo), como queriendo salir, sin querer, del cubo multicolor que tergiversa mis acaso...
¿Y ahora que?, insistí, econmillando temores, desconcertando los planos. No tengo la menor idea y eso... comienza de a poco a hechizarme. De eso se trata vivir; eso es, ni más ni menos, estarlo...
Leyendas, leyes y otros tantos
Cuenta la leyenda que, un día igualito al de hoy (pero hace ya más de 500 años), señores muy cultos y decididos vinieron a rescatarnos. Dicen que venían en grupos, no más de 3 -me contaron-.
Llegaron con prisa y con osadía "educaron" a todos los lugareños; aquellos que, con "valor", enfrentaron. Cambiaron su identidad, enmudecieron su voz (y sus cantos); forjaron su anhelo, trazaron su plan y sus hábitos. Luego cambiaron sus nombres, dicen que descubrieron sitios que la gente que vivía allí jamás había visitado...
Le llaman "colonización", "descubrimienro"; durante siglos lo celebramos...
Ayyy esta terrible obsesión por la precisión de los actos trastoca mi interpretación y me confunde el "recado". Y entonces me pregunto yo, entre tanto, si alguien, alguna vez, se aproximó a un diccionario ...
12 de octubre de 1492: Desmembramiento de América
Llegaron con prisa y con osadía "educaron" a todos los lugareños; aquellos que, con "valor", enfrentaron. Cambiaron su identidad, enmudecieron su voz (y sus cantos); forjaron su anhelo, trazaron su plan y sus hábitos. Luego cambiaron sus nombres, dicen que descubrieron sitios que la gente que vivía allí jamás había visitado...
Le llaman "colonización", "descubrimienro"; durante siglos lo celebramos...
Ayyy esta terrible obsesión por la precisión de los actos trastoca mi interpretación y me confunde el "recado". Y entonces me pregunto yo, entre tanto, si alguien, alguna vez, se aproximó a un diccionario ...
12 de octubre de 1492: Desmembramiento de América
Tan yo, tan ello...
"Amo el alemán; es jodidamente difícil, como yo", deslicé sin piedad (con criterio) y fue entonces en ese momento que quise -por fin- entenderlo.
Existe una analogía implacable entre el idioma y yo, entre sus enredos y mis desastres; entre su precisión y mi código impuesto; entre su manera perfecta de decirlo todo de una magnífica vez y mi ineludible ambición de convertirme en ello...
"Como el idioma, cuando lo domines, ya no va a ser difícil", me dijo, convencida de una verdad tan real, que asusta... Como si fuese acaso tan simple como declinar un quizá... Aun con lo dura que me resulta su ley, dominarme del todo a mí sigue resultándome incierto...
"Ocupate de ser feliz, no perfecta", me pidió él, en medio de los mil mapas, los 150 planos, las leyes y los pretextos ... Feliz, no perfecta, insistió convencido, serio; y yo declinando pronombres, sin más, sin remedio...
A veces me gustaría retroceder hasta allí, al momento preciso en que empezó todo; cuando era menos yo, y más ella; más sin normas, sin prejuicios... más sin miedos... Allí donde mis sí y tus no determinaron mis tiempos... Allí donde tatué -sin querer- las huellas más categóricas, el juicio más insensato, el pánico más intenso...
Ahora me queda el Vielleicht, el Konjuktiv I, el II y cientos -y miles- de acasos, de intentos, más la indeleble ilusión de ser -una vez- como él: tan preciso, tan real; tan jodidamente perfecto...
Existe una analogía implacable entre el idioma y yo, entre sus enredos y mis desastres; entre su precisión y mi código impuesto; entre su manera perfecta de decirlo todo de una magnífica vez y mi ineludible ambición de convertirme en ello...
"Como el idioma, cuando lo domines, ya no va a ser difícil", me dijo, convencida de una verdad tan real, que asusta... Como si fuese acaso tan simple como declinar un quizá... Aun con lo dura que me resulta su ley, dominarme del todo a mí sigue resultándome incierto...
"Ocupate de ser feliz, no perfecta", me pidió él, en medio de los mil mapas, los 150 planos, las leyes y los pretextos ... Feliz, no perfecta, insistió convencido, serio; y yo declinando pronombres, sin más, sin remedio...
A veces me gustaría retroceder hasta allí, al momento preciso en que empezó todo; cuando era menos yo, y más ella; más sin normas, sin prejuicios... más sin miedos... Allí donde mis sí y tus no determinaron mis tiempos... Allí donde tatué -sin querer- las huellas más categóricas, el juicio más insensato, el pánico más intenso...
Ahora me queda el Vielleicht, el Konjuktiv I, el II y cientos -y miles- de acasos, de intentos, más la indeleble ilusión de ser -una vez- como él: tan preciso, tan real; tan jodidamente perfecto...
Casi...
"Casi me asusté " dijo ella, con sus recién cumplidos 3 añitos. "Casi", porque haberse asustado de verdad habría sido "un problema".
"Casi"; esa suerte de impunidad que nos rescata de la totalidad, sin pretexto; casi como un punto y coma, que no separa ni junta, pero delinea el espacio "legal" entre dos extremos...
"Casi lo llamé", "casi se lo dije", "casi la besé... Casi lo hice..."
"Casi"; esa avenida tibia que nos acerca hasta ahí y nos impide seguir ascendiendo. Casi, como una excusa letal de descartar -sin piedad- los caprichos del desenfreno.
El casi no es un sí ni es un no; sino ese hueco impreciso, fugaz, intermedio que nos condena, sin más, al encierro. Nos salva del terrible error y nos rescata, también, de la posibilidad del me atrevo... Como si se pudiera vivir en el puntito del medio... Eso no sería vivir, sino levitar, sin remedio...
Porque se juega con garra, porque se lucha con fuerza... Porque se ama con todo o alguien más vendrá a hacerlo por ti, mientras te quedas ahí, en el casi, en apenas... entremedio...
"Casi"; esa suerte de impunidad que nos rescata de la totalidad, sin pretexto; casi como un punto y coma, que no separa ni junta, pero delinea el espacio "legal" entre dos extremos...
"Casi lo llamé", "casi se lo dije", "casi la besé... Casi lo hice..."
"Casi"; esa avenida tibia que nos acerca hasta ahí y nos impide seguir ascendiendo. Casi, como una excusa letal de descartar -sin piedad- los caprichos del desenfreno.
El casi no es un sí ni es un no; sino ese hueco impreciso, fugaz, intermedio que nos condena, sin más, al encierro. Nos salva del terrible error y nos rescata, también, de la posibilidad del me atrevo... Como si se pudiera vivir en el puntito del medio... Eso no sería vivir, sino levitar, sin remedio...
Porque se juega con garra, porque se lucha con fuerza... Porque se ama con todo o alguien más vendrá a hacerlo por ti, mientras te quedas ahí, en el casi, en apenas... entremedio...
Ella con sus 3 años pequeñitos ya lo sabía muy bien: el casi nos suspende ahí; justo, justito allí donde no sabemos, donde no queremos... donde no podemos. Allí, en la orilla contraria del me animo a más; en el boulevar cauteloso -temeroso-, cómodo... incorrecto; sin sentir, por temor a sufrir; sin gritar, por temor a aturdir; sin hablar por miedo a que tu decir te ensordezca todavía más y te obligue a dejar -de verdad- el sube y baja sereno; en el casi me animo a vivir; en el "sigo sobreviviendo..."
Entre tizas y pizarrones, Felices días, maestros.
Se llamaba Gladis. Bah, se llama; hace no mucho tiempo me la crucé por Azul, aunque estaba distinta, "de civil"; sin guardapolvo a cuadritos...
Por aquel entonces lucía unos rulos dorados -divinos- y no llevaba ningún anillo, eso llegó después... Y yo aún recuerdo, como si fuese ayer, la escena final de esa noche: ella de blanco, del brazo de él; yo, de la mano de mamá, mirándola, sin entender, por qué no podía quedarse... Fue en aquel parque, lo sé; el parque que hasta hoy sabe quitarme el aliento...
No me enseñó a leer ni a escribir, ni a sumar, ni a restar, ni tampoco a dividir; fue la primera que me hizo ver que estar lejos de mamá no puede ser tan terrible; a veces me gustaría volver y hacerle un par de preguntas...
Y pasó el tiempo... Llegaron Moni, Vero y algunos profes del alma -que festejan en unos días-.
No sé si fue el lunes, la humedad o la vida que, de tanto en tanto, osa pasarnos factura... pero elegí viajar, desconectar y recluirme allí, en ese refugio inmune que supo hacerme feliz, tantas veces... Cuando todo lo que importaba era la mesa redonda, con jugo y muchas "masitas"; el patio con sus baldozas... Los bancos y el pizarrón; las tizas con su color y el timbre que llevaba al recreo... Recreo, como el que quise tomarme hoy, para decir (¿Por qué no?) que a mí ya me hicieron feliz, que ahora les toca ellos. Ayer, hoy, y siempre:
¡ F e l i C e S ** D í A s ** M a E s T r O s!
Por aquel entonces lucía unos rulos dorados -divinos- y no llevaba ningún anillo, eso llegó después... Y yo aún recuerdo, como si fuese ayer, la escena final de esa noche: ella de blanco, del brazo de él; yo, de la mano de mamá, mirándola, sin entender, por qué no podía quedarse... Fue en aquel parque, lo sé; el parque que hasta hoy sabe quitarme el aliento...
No me enseñó a leer ni a escribir, ni a sumar, ni a restar, ni tampoco a dividir; fue la primera que me hizo ver que estar lejos de mamá no puede ser tan terrible; a veces me gustaría volver y hacerle un par de preguntas...
Y pasó el tiempo... Llegaron Moni, Vero y algunos profes del alma -que festejan en unos días-.
No sé si fue el lunes, la humedad o la vida que, de tanto en tanto, osa pasarnos factura... pero elegí viajar, desconectar y recluirme allí, en ese refugio inmune que supo hacerme feliz, tantas veces... Cuando todo lo que importaba era la mesa redonda, con jugo y muchas "masitas"; el patio con sus baldozas... Los bancos y el pizarrón; las tizas con su color y el timbre que llevaba al recreo... Recreo, como el que quise tomarme hoy, para decir (¿Por qué no?) que a mí ya me hicieron feliz, que ahora les toca ellos. Ayer, hoy, y siempre:
¡ F e l i C e S ** D í A s ** M a E s T r O s!
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No tiene que ver con vos, sino conmigo; con lo que soy, lo que fui... lo que elijo. Sí, lo sé, sos increíble pero... no me alcanza (perdón)....
