"No estoy de humor", sentenció, y un sinfín de madejas se desovillaron sin mas, sin pedir perdón (ni permiso)... Ya no se trataba de él, o tal vez sí, de algún modo... Aún, le asfixiaba el silencio, y el ruido; las sombras, los ecos... sus hilos...
Había escuchado cantar: lo peor del amor, mientras duele, son esos dos puntos que, sin piedad, junto aquel mismo punto final, sueñan que aún pueden ser 2 puntos más, suspensivos... Pero la calma, que no era su aliada, inquieta, sin voz, sin color, supo perder su sentido...
¿Cara o cruz? Los juegos de azar, el as en la manga, la prenda en los juegos, los guiños; las cartas marcadas, las reglas no claras, las trampas legales, los retos, los miedos... Los niños...
Las sombras sin luces, más pausas sin tiempo, dos labios sin besos... Tres ecos, sin ruido...
Ser menos pequeños
Crecer es aceptar que nuestros héroes tampoco serán eternos, que el para siempre no dura y que esas heridas (las que no se ven) son las que más nos hirieron.
Crecer es entender que después puede llegar en un rato, en un mes o en muchísimos años y que también entonces será el momento correcto.
Es descubrir que el tiempo no cura, pero organiza, y que la claridad no es sencilla y que requiere de sombras; que tampoco el dolor es perenne aunque su huella, sin más, pueda volverse indeleble.
Crecer es lastimar con los actos, la voz (o silencios) y es abrigar con abrazos, con besos... con gestos.
Crecer es pedir una mano, cuando nos falta valor (cuando nos vencen los miedos).
Crecer es enfrentarse a los "monstruos" de día, y con la luz encendida; cuando se quiebra esa magia que aparecía en las noches, para sanar el dolor, desdibujada entre sábanas...
Crecer es decidirse a vivir; es aprender a pensar pero también y, pese al sinfín de lesiones, es atreverse a sentir.
Es valorar un domingo, una pausa... el silencio. Es refugiarse en un libro, una pasión (un misterio). Es indignarse con auge, con solidez (sin remedio). Es aprender a jugar, sin perseguir un final, ni trofeos; es comprender que al perder también se puede ganar y que ganar, a veces, no es bueno... Que perdonar no implica olvidar y que se puede callar, aun teniendo razón y que, en ocasiones, es lo que vale pena...
Crecer es plantar ilusiones, sepultar frustraciones... cosechar proyectos. Es agotar la energía para volver a luchar, por más sueños. Es entender que correr no significa llegar y que mejor que llegar es disfrutar del momento; de lo que entonces tuvimos y que quizá... no tendremos y que aprenderemos a ver (sin mirar), en una sonrisa, alguna canción, un recuerdo...
Crecer es entender que después puede llegar en un rato, en un mes o en muchísimos años y que también entonces será el momento correcto.
Es descubrir que el tiempo no cura, pero organiza, y que la claridad no es sencilla y que requiere de sombras; que tampoco el dolor es perenne aunque su huella, sin más, pueda volverse indeleble.
Crecer es lastimar con los actos, la voz (o silencios) y es abrigar con abrazos, con besos... con gestos.
Crecer es pedir una mano, cuando nos falta valor (cuando nos vencen los miedos).
Crecer es enfrentarse a los "monstruos" de día, y con la luz encendida; cuando se quiebra esa magia que aparecía en las noches, para sanar el dolor, desdibujada entre sábanas...
Crecer es decidirse a vivir; es aprender a pensar pero también y, pese al sinfín de lesiones, es atreverse a sentir.
Es valorar un domingo, una pausa... el silencio. Es refugiarse en un libro, una pasión (un misterio). Es indignarse con auge, con solidez (sin remedio). Es aprender a jugar, sin perseguir un final, ni trofeos; es comprender que al perder también se puede ganar y que ganar, a veces, no es bueno... Que perdonar no implica olvidar y que se puede callar, aun teniendo razón y que, en ocasiones, es lo que vale pena...
Crecer es plantar ilusiones, sepultar frustraciones... cosechar proyectos. Es agotar la energía para volver a luchar, por más sueños. Es entender que correr no significa llegar y que mejor que llegar es disfrutar del momento; de lo que entonces tuvimos y que quizá... no tendremos y que aprenderemos a ver (sin mirar), en una sonrisa, alguna canción, un recuerdo...
Rendijas y huecos
"No me voy a bancar la distancia", sentenció, y fue cuando descubrí... que se trataba de amor...
Aún no puedo jurar que fue lo me abrumó: si el ruido de aquel cristal, o el hueco que secundó al más letal gimoteo.
Todo, el primer "hola", el segundo gesto y el último adiós se suicidaron sin mas (sin clemencia)
"No quiero sufrir", añadió, y se me estrujó la razón, tras su vocal y mi eco... "¿Y entonces qué?", pensé, porque no fui capaz de decir que nada tenía sentido... Todo se volvió banal: mi risa, su voz y sus besos. La última noche, el último abrazo y aquel penúltimo adiós se desvanecieron también, junto con su reflejo...
Dicen que no podemos salvar, solo amar... Yo solo pude besarlo...
Pasaron ya casi 3 meses de tan despiadado dictamen y aún al oir voz, se me entrecorta también la razón ( y el pecho...)
Las horas de risas, los guiños (la complicidad) siguieron también su vuelo. Me niego a pensar que se va... que no está; que no podré detenerlo... Que no volveré a sentir ese abrazo, esa piel, esos besos.Y puede que sea tal la razón del subibaja indiscreto; de la rendija indecisa y de las pausas... inquietas...
Absurda prisa cobarde que me detiene ante sí, desde aquí, y nos condena sin más, a un "ojalá" (enterno).
No creo en casualidades, ni en azar ( ni en el tiempo), mas el capricho de amar persigue su enigma y mi afán; mi utopía y sus "no"; mi obtuso silencio, su voz... y mi eco
Aún no puedo jurar que fue lo me abrumó: si el ruido de aquel cristal, o el hueco que secundó al más letal gimoteo.
Todo, el primer "hola", el segundo gesto y el último adiós se suicidaron sin mas (sin clemencia)
"No quiero sufrir", añadió, y se me estrujó la razón, tras su vocal y mi eco... "¿Y entonces qué?", pensé, porque no fui capaz de decir que nada tenía sentido... Todo se volvió banal: mi risa, su voz y sus besos. La última noche, el último abrazo y aquel penúltimo adiós se desvanecieron también, junto con su reflejo...
Dicen que no podemos salvar, solo amar... Yo solo pude besarlo...
Pasaron ya casi 3 meses de tan despiadado dictamen y aún al oir voz, se me entrecorta también la razón ( y el pecho...)
Las horas de risas, los guiños (la complicidad) siguieron también su vuelo. Me niego a pensar que se va... que no está; que no podré detenerlo... Que no volveré a sentir ese abrazo, esa piel, esos besos.Y puede que sea tal la razón del subibaja indiscreto; de la rendija indecisa y de las pausas... inquietas...
Absurda prisa cobarde que me detiene ante sí, desde aquí, y nos condena sin más, a un "ojalá" (enterno).
No creo en casualidades, ni en azar ( ni en el tiempo), mas el capricho de amar persigue su enigma y mi afán; mi utopía y sus "no"; mi obtuso silencio, su voz... y mi eco
TIEMPO
Nadie puede escapar de las horas; de las agujas cobardes, de la brutal abstracción... De su juego.
Hace unos años no uso reloj y asumo que allí comenzó este debate mordaz, con el tiempo... Llegué a sospechar de cierta incompatibilidad, de algún arcaico rencor; de una brutal diversión, de un... ¿desprecio?
A lo mejor solo existe el azar y un par de agujas que enlazan, sin más, ciertos flecos y ahí estoy yo, en el extremo osado del vértice opuesto... Y me empecino a coser... tejer... ovillar y desenredar (los enredos...) y a combatir, sin piedad, el caprichoso pisar, la falta de acierto; el rengo número par; mi obtusa pasión (su veleidosa razón) y el más absurdo destiempo...
Hace unos años no uso reloj y asumo que allí comenzó este debate mordaz, con el tiempo... Llegué a sospechar de cierta incompatibilidad, de algún arcaico rencor; de una brutal diversión, de un... ¿desprecio?
A lo mejor solo existe el azar y un par de agujas que enlazan, sin más, ciertos flecos y ahí estoy yo, en el extremo osado del vértice opuesto... Y me empecino a coser... tejer... ovillar y desenredar (los enredos...) y a combatir, sin piedad, el caprichoso pisar, la falta de acierto; el rengo número par; mi obtusa pasión (su veleidosa razón) y el más absurdo destiempo...
Puntos suspensivos...
Asumió que esperar sería su mejor opción y se aventuró dormir, tan solo para creerlo; para callar el bullicio de tan riguroso miedo...
"¿Qué tal el vuelo?", preguntó, y un vaivén de emociones se precipitó a responder, desde el obtuso silencio. "Sos mucho más linda en persona", insistió, para que pierda su pulso, de una vez, por completo.
Risas, complicidad, momentos y dos agujas esquivas que anticiparon, sin más, el toque final... y su efecto...
"Tengo mucho miedo a la distancia", confesó, y el eco de tal expresión la arrinconó, sin piedad, entre temor y misterio...
Atardecer, despertar, anhelos; delirio, ficción y sueños. Insistía en buscar garantías en algo que nunca, jamás, supo ofrecer reglamento...
"Me encantó compartir estos días con vos", se atrevió a registrar, porque le temblaba la voz frente a tan real sentimiento. Sentía que era él, soñaba que podría ser él; que se atrevería a serlo. Volvió sin pensar, sin querer y se olvidó la mitad de su ser, entre montañas y cielos.
"Muero por quedarme con vos", aún grita sin poder hablar, mientras tan caprichoso azar, insiste en cambiar de color las alas de su deseo, las piedras del mismo mapa y miedo que ha de vencer, solo por volver a tenerlo...
"¿Qué tal el vuelo?", preguntó, y un vaivén de emociones se precipitó a responder, desde el obtuso silencio. "Sos mucho más linda en persona", insistió, para que pierda su pulso, de una vez, por completo.
Risas, complicidad, momentos y dos agujas esquivas que anticiparon, sin más, el toque final... y su efecto...
"Tengo mucho miedo a la distancia", confesó, y el eco de tal expresión la arrinconó, sin piedad, entre temor y misterio...
Atardecer, despertar, anhelos; delirio, ficción y sueños. Insistía en buscar garantías en algo que nunca, jamás, supo ofrecer reglamento...
"Me encantó compartir estos días con vos", se atrevió a registrar, porque le temblaba la voz frente a tan real sentimiento. Sentía que era él, soñaba que podría ser él; que se atrevería a serlo. Volvió sin pensar, sin querer y se olvidó la mitad de su ser, entre montañas y cielos.
"Muero por quedarme con vos", aún grita sin poder hablar, mientras tan caprichoso azar, insiste en cambiar de color las alas de su deseo, las piedras del mismo mapa y miedo que ha de vencer, solo por volver a tenerlo...
Compases...
y entre mutismo y sosiego, vio divagar dos agujas, a ritmo pausado e inquieto. Tic-Tac, repetían; Tic-tac sin más, Tic Tac, sin menos...
Un centenar de quizá rebautizaron las dudas y el "como sí", titubeante, le abrió paso , descuidado, al más hostil de sus miedos...
"¿Estás lista?", preguntó, y a tan errática incógnita, desconcertó su mirada y respondió, sin misterio... ¿Qué caso tendría mentir?
A penas podía creer que volvería a mirarlo a los ojos; no había dejado de oírlo, ni de verlo, pero hacía ya 4 semanas, que no sentía su piel... Solo una vez esos labios; solo una vez, ese hotel...
Imaginó aquel reencuentro en un centenar de ocasiones, cada minuto, cada hora; cada uno de los 30 días, de ese único mes.Y al repensar y soñar, al repetir, sin dudar, supo que en vano juraba, que el destino se había empeñado en desovillar su cordel, y una vez más ese mapa había canjeado, de a poco, sus "nunca más" por... "tal vez"...
Imaginó aquel reencuentro en un centenar de ocasiones, cada minuto, cada hora; cada uno de los 30 días, de ese único mes.Y al repensar y soñar, al repetir, sin dudar, supo que en vano juraba, que el destino se había empeñado en desovillar su cordel, y una vez más ese mapa había canjeado, de a poco, sus "nunca más" por... "tal vez"...
Olas...
"Ya estoy llegando, ¿hablamos después?", preguntó sin dudar y sin lugar a respuestas, disimulando, sin más, que aún le faltaba unos metros.
"Hablamos cuando quieras", respondió, supeditando su espera a un centenar de tabúes.
La más seductora de todas las magias salió corriendo de pronto y se refugió en su galera, otra vez, sin asomarse siquiera...
Desilusión le llamaba, porque era mejor que admitir... que se trataba de miedo...
"¿Ya estás de vuelta?, indagó unas horas después y a tan estridente sigilo lo secundó un monosílabo...
"Se notó tu distancia... " agregó, y añadió, sin recurrir a su voz, un "te extraño", esquivo. "¿Estás enojada?", insistió. Se le escurría el pesar entre silencio y mutismo...
No es enojo, aclaró, y no fue capaz de callar ese montón de recuerdos...
Indecisión, escepticismo, temor, ¿recelo?
Sabía que no era lo mismo y en cambio... se encaprichó en confrontar ambos ecos. Mas justo antes del veredicto final, un soplo, una brisa fugaz, la rescató del espejo...
Obtusa sombra, recóndito plagio... indómito ruido.
Con prisa, sin pausa, sin par, abandonó paso a paso el "quizá" y sin mirar hacia atrás, aceleró su pisar y saludó a su reflejo...
"Hablamos cuando quieras", respondió, supeditando su espera a un centenar de tabúes.
La más seductora de todas las magias salió corriendo de pronto y se refugió en su galera, otra vez, sin asomarse siquiera...
Desilusión le llamaba, porque era mejor que admitir... que se trataba de miedo...
"¿Ya estás de vuelta?, indagó unas horas después y a tan estridente sigilo lo secundó un monosílabo...
"Se notó tu distancia... " agregó, y añadió, sin recurrir a su voz, un "te extraño", esquivo. "¿Estás enojada?", insistió. Se le escurría el pesar entre silencio y mutismo...
No es enojo, aclaró, y no fue capaz de callar ese montón de recuerdos...
Indecisión, escepticismo, temor, ¿recelo?
Sabía que no era lo mismo y en cambio... se encaprichó en confrontar ambos ecos. Mas justo antes del veredicto final, un soplo, una brisa fugaz, la rescató del espejo...
Obtusa sombra, recóndito plagio... indómito ruido.
Con prisa, sin pausa, sin par, abandonó paso a paso el "quizá" y sin mirar hacia atrás, aceleró su pisar y saludó a su reflejo...
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Dicen que el cuerpo nos habla, pues bien; el mío hace ya tiempo que me hace eco... Yo siempre fui de somatizar; de usar mi cuerpo como un ba...