"Ya estoy llegando, ¿hablamos después?", preguntó sin dudar y sin lugar a respuestas, disimulando, sin más, que aún le faltaba unos metros.
"Hablamos cuando quieras", respondió, supeditando su espera a un centenar de tabúes.
La más seductora de todas las magias salió corriendo de pronto y se refugió en su galera, otra vez, sin asomarse siquiera...
Desilusión le llamaba, porque era mejor que admitir... que se trataba de miedo...
"¿Ya estás de vuelta?, indagó unas horas después y a tan estridente sigilo lo secundó un monosílabo...
"Se notó tu distancia... " agregó, y añadió, sin recurrir a su voz, un "te extraño", esquivo. "¿Estás enojada?", insistió. Se le escurría el pesar entre silencio y mutismo...
No es enojo, aclaró, y no fue capaz de callar ese montón de recuerdos...
Indecisión, escepticismo, temor, ¿recelo?
Sabía que no era lo mismo y en cambio... se encaprichó en confrontar ambos ecos. Mas justo antes del veredicto final, un soplo, una brisa fugaz, la rescató del espejo...
Obtusa sombra, recóndito plagio... indómito ruido.
Con prisa, sin pausa, sin par, abandonó paso a paso el "quizá" y sin mirar hacia atrás, aceleró su pisar y saludó a su reflejo...
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Viernes que te quiero, viernes...
El viernes todo está bien; no tiene nada que ver con el lunes, que tiene mala fama per se y que, aunque tantas veces nos ha deslumbrado, no ...
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No tiene que ver con vos, sino conmigo; con lo que soy, lo que fui... lo que elijo. Sí, lo sé, sos increíble pero... no me alcanza (perdón)....
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No, no soy futbolera pero, una vez cada 4 años (Y durante un mes, al menos) los argentinos hacemos a un lado las diferencias que nos distanc...
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