8 de marzo- Día internacional de la mujer



Aunque mi género  y yo simulemos  incongruencia, aunque mi vientre y caderas insistan en refutar mis intentos,  aunque no aprenda a ocultar la emoción (y la pena) y aunque discuta con Dios (y los hombres) por tanto que aun no comprendo, he de admitir que, a veces… no está del todo tan mal.

HOY  decido reconciliarme con lo que me tocó en suerte (¿?) y celebro junto a mis pares, por todo lo que nos hace únicas: la verborragia,  los sueños, las quejas, las sonrisas, las manías,  los detalles, las demoras, las lágrimas ( en especial las que ríen), la paciencia,  los errores, la perseverancia  y las curvas…


Solo por hoy, y en honor  a mi día, decido brindar, porque nací en este cuerpo, sin ofrecer resistencia (o quejas)...

A las mujeres de mi vida, les deseo la mayor de las sonrisas y a los hombres que las  escoltan, les pido que siempre  protejan  la más bella de sus curvas...

 ¡ F E L I Z  *  D Í A  *  M U J E R E S ! 

NOTA: El día internacional de la Mujer conmemora la muerte de 140 mujeres trabajadoras  en el incendio de una fábrica- Cuestiona la posición, condición y el respeto de los derechos de la mujer. En lo personal, y sin contradecir tales principios, considero que también esos ideales admiten la descripción que precede.

Retazos

Y delegué en Joaquín para dejar de intentarlo: no puede uno ser feliz allí donde ha sonreído... tanto y, aunque la distancia mejor es la que no vigilamos, es el mayor de los retos soltar, dejar ir... resignarnos.
Nadie te enseña por qué, para qué ni cuándo y sin límites ni bosquejos, andamos. Mientras, en un rinconcito, se ocultan los cuentos soñados, junto a los tantos caminos que esperan a ser transitados.
Abril se empecina conmigo, hace ya más de tres años: El tiempo es por demás fugás y aún... aún no nos enteramos... 
Hay tantas sonrisas por ver y tantas que ya no esperamos, miradas que quieren volver y otras ... que no debemos quedarnos; abrazos que aun nos abrigan, aunque... ya no podamos tocarlos.
Mientras el absurdo (aturdido) insiste en importunarnos. 
Nadie asegura llegar y lo mejor del paseo sucede en el mientras tanto; no es solo la meta cumplida, sino... el largo camino andado; las risas en el durante;  las ganas, los sueños... los ratos.
Dicen que sin programar suceden los mejores actos y que las mejores escenas son esas que no imaginamos, mientras mi obstinado juicio insiste en organizarlo. En la ineludible batalla (entre sentir y pensarlo) osa vencer la razón (por tan endeble certeza y muy audaces astros). 
No obstante, quizá, cada tanto, puedo atreverme a vivir, sin cuestionar los "acasos".  Y la osadía persiste mas, tras semejante disputa (entre valentía y regaños), resulta lo más sorprendente: aquello que nunca pedimos (y que jamás delineamos)  se vuelve capaz de enlazar los más dispares retazos...









Rediagramando recuadros

El mérito de una página en blanco radica en la libertar de crear... de creer.  A penas restringen los márgenes; osados confines que no debiéramos trascender. Por lo demás, exento de limitantes. No funciona igual con un puzzle: alguien  se ocupó del diseño y nos alienta a reconstruirlo, del modo que así se ideó. 
Creí en  bosquejos ajenos (¿designios?) y perseguí algún capricho. Fingía fluir en el "mientras tanto"... Las complicaciones  afloran junto a las últimas piezas, aquellas que no encajan (en las que no cabemos); cuando nos empecinamos en vincular dos dibujos que (¿por azar?) resultan incompatibles; cuando la desilusión nos alcanza, nos hiere... nos confunde, nos hace sentir incapaces. ¿Incapaces de qué?¿ De vivir el sueño que alguien soñó? No lo sabemos, no lo entendemos y hasta insistimos, en vano, en una etérea parodia sin texto que parodiar... se nubla la vista, se tiñen los sueños y se desdibujan contornos que siempre... que siempre trazaron tu "plan"... 
En medio de tanta bruma,  osamos abrir los ojos, para avanzar, cual ciegos, por  ese vago sendero que no se ve, en busca de algún horizonte que se escabulle.   Volvemos a ejercer presión sobre esas últimas piezas con la renovada esperanza de que, esta vez, van a ensamblar. Y entonces, cuando el dibujo es cuasi perfecto, cuando el diseño pretende absorbernos...  se quiebra... se parte... se esfuma... se pierde. 
Abandonamos el puzzle, nos despojamos de líneas, de formas... de ruidos y, de repente,  tras ensordecidos silencios, volvemos a oir. Y a mirar.
Entonces, amurallamos los miedos. Tomamos un nuevo libro y comenzamos a redactar, sin leyes, sobre esas vírgenes páginas bajo un ávido titular:  HOY








Muchas gracias Londres; hasta siempre Paris...

Comenzó  entre pasaportes y tarjetas de embarques. Fue un día cualquiera, un año cualquiera, a la hora que tuvo que ser.
Siempre lo supe: me encantaría Londres, incluso antes; también después...
Your name?, preguntó, y  me perdí en su sonrisa. Hablaba español...
Silencios, Susurros, simpático acierto... ¿Algún error?
Alguna noche, cada mañana; el tan esperado beso y el más triste adiós.  
Dejé de soñarlo, dejé de esperarlo y volvió, y se quedó para siempre, por un ratito... 
Nunca me gustó Amelie; no creo en la magia animada y, sin embargo, creí en París. Amé Paris. Odié Paris...
Más de tres despedidas, dos de hasta luego; dos de hasta siempre...
A veces las más lindas historias no tienen  los mejores finales; como esa peli perfecta que termina mal... O bien, desde otro punto de vista (francés).
Cualquier final nos desequilibra, nos perturba, nos llena de miedos, de broncas, de dudas y  nos devuelve a ese espacio seguro donde fuimos felices, un rato...  Como aquella tarde, como  su madrugada; como  la mañana que muy insolente asomó. Como  su abrazo, como sus ojos; como  sus " tú" y  mis "vos"... Hamaca que deambula en "te quieros" y que inevitablemente termina en adiós.  Y nos empuja más lejos, a ese terreno que no soñamos, que nunca elegimos y sin embargo, está ahí, aquí, esperándonos.   Despiertan los sueños,  se rompe el hechizo, la locura se vuelve insana.
Nos refugiamos bajo las sábanas, como cuando éramos niños, para calmar el dolor... y los miedos. Y entonces descubrimos que nuestra cama de grandes, no tiene el mismo poder..  Algo se quiebra con el reloj: ¿la magia? ¿la suerte?
Lloramos, nos enojamos y nos respondemos preguntas que no nos atrevemos a hacer. 
Pero algo nos interrumpe, es ese hada que huyó de París, que vuelve.  Nos toma la mano y nos invita a viajar...  y le decimos que sí, sin dudarlo. No puede decirnos dónde, pero nos promete algo que decidimos creer:  siempre podremos reír...

El viaje no concluye en Once.


Un accidente es, por definición, un suceso repentino ocasionado por un agente externo involuntario. Las condiciones del sistema ferroviario argentino convierten cualquier viaje en una tragedia previsible...
El miércoles 22 de febrero, 51 personas perdieron la vida y más de 700 resultaron heridas a causa de un "error" que debería haberse evitado. 
En palabras del secretario de Transporte, "Si esto hubiera ocurrido ayer, que era un día feriado, seguramente ese coche hubiera impactado y hubiera sido una cosa mucho menor y no de la gravedad que fue"¹
Los dirigentes de TBA calificaron como "aceptable"² el servicio de trenes y atribuyeron el incidente a una falla humana. No podría estar más de acuerdo con esto último: la falla es efectivamente humana pero no radica, como sugieren, en el maquinista, sino en las decenas (¿centenares?¿miles?) de humanos que convierten las "fallas" en condiciones regulares. 
El informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), efectuado en 2008 respecto de la seguridad y mantenimiento de trenes y estaciones, reconoce que en amplias áreas de la concesión de TBA no existe un plan de mantenimiento, tanto sobre el material rodante como sobre las estaciones y pasos a nivel.
Más de 1000 personas toman diariamente "el Sarmiento" (y otros trenes) para llegar a tiempo al trabajo o a la universidad; para vivir... Para crecer, para formar parte de una sociedad que, claramente, no los cuida.
Resulta sencillo, ahora, hacer uso de la fatalidad para demonizar al gobierno de turno. Ojalá fuese este el responsable de todo (y de tanto...) Para bien o para mal, el gobierno no es más que el reflejo fiel de la sociedad que dirige. Hoy es Kristina, "ayer", en Cromañón, fue Anibal Ibarra. Hoy, presidente del sur; antes, un presidente del norte. ¿Quién tocará mañana?
No tengo preferencias ni orientaciones políticas. Me rijo por el sentido común, por mis necesidades, por mis gustos, por mis deseos ¿utopías?. Soy -tan solo- una argentina que reniega de las condiciones tristemente naturalizadas, una argentina que anhela una realidad desconocida, en medio de una sociedad destruida; una realidad que no se cura canjeando presidentes. La "enfermedad" es bastante más profunda y nos alcanza a todos. 
El día que los argentinos comprendamos que el debate político trasciende las banderas de los partidos y que las decisiones deben tomarse considerando a los ciudadanos, seremos una Nación. Mientras tanto, seguiremos siendo lo que somos: solo un conjunto de personas habitando un mismo suelo...

¹Juan Pablo Schiavi en conferencia de prensa dictada el miércoles 23 de febrero de 2012
²Roque Roque Cirigliano, uno de los directores de la empresa Trenes Buenos Aires (TBA), en entrevista mediática el 23 de febrero de 2012-

Tus labios.
Mis yo.
Tus propios.
Mis miedos,
tus no.
Mis modos.
Mis ganas de vos,
tu sombra  ante mi,
los pocos
minutos al día que no
bosquejo en mi acierto,
tu antojo.
Es ese eco en tu voz
quien consolida mis tonos;
y es esa luz sin color,
cuyo matiz,
(tan sobrio)
Refleja y reflecta
la ambigua pasión que,
sin sol,
me apropio…
Y en cada palabra que dices
y en cada silencio que esbozo,
dibujo mi sed de tu piel,
opaco el enigma que escondo.
Pues, aunque pueda ocultarte,
¿cómo le miento a mi poco
sentido común que se escapa,
cuando en mi espacio te robo
el aire que a poco respiras;
las risas que ríen  mis gozos?
Y es que me duelen tus labios…
Y es que me atrapan tus ojos…
Y es que me niego a aceptar
que
de a poco,
Tu yo va fundiéndose en mi
Tu ser rectifica mi todo…


2011
Y un día, al abrir mis ojos,
noté algo ajeno en mi plano.
Fui yo,
eras vos (los espacios).
Las horas, los días, los meses;
los años…
Recuerdo esa mañana, en Azul,
con un bebé entre tus brazos,
(a mi, por ser muy menor,
no me dejaban cargarlo).
Tantísimos juegos de niños,
que no consentían mi paso,
por ser simplemente mujer
(nada de muñecas: autos).
Y entonces cambiaste el pijama,
por pantalones más largos…
Yo casi no supe advertir
que el tiempo seguía avanzando…
De pronto no eras un niño,
¡cargabas tu título en mano!
Alguno te dirá Ingeniero
Te llamarán ¿Señor?
(¡con una mujer a tu lado!)…
Cambiaste tu yo por nosotros,
creciste de golpe… ¡tanto…!
Y solo unos meses atrás,
con mi intolerancia y mis mañas,
no nos fue tan mal:
¡10 años!
Y no es que no fuera feliz
(siempre te quise, lo hago)
Es solo que mi yo,
mi ser,
también requería un cambio.
Y ahora te veo allí,
desde aquí,
y me resulta... extraño.
Adoro verte feliz
y hasta me emociona
expresarlo.
Mas, si volviera hacia atrás,
si acaso pudiese cambiarlo,
exhortaría mis ansias
para saldar los regaños;
para compensar en mi voz,
algún que otro tono…
"extraviado".
Te pediría perdón
y te agradecería…
¡tanto!
Mas no borraría la risas,
los juegos (¿delirios?),
los tantos
momentos de absurda razón,
de divertidísimos actos.
Y es que ya mucho cambió
desde aquel entonces
y acaso
hay algo que no ha de mutar
(que nadie puede anularlo).
Podrán llamarte Ingeniero,
alguno te dirá Señor.
Entre tanto,
porque lo quiso el azar
hace ya “algunos” años,
presumo al poder decir,
que puedo llamarte hermano.




Junio de 2011

Viernes que te quiero, viernes...

El viernes todo está bien; no tiene nada que ver con el lunes, que tiene mala fama per se y que, aunque tantas veces nos ha deslumbrado, no ...