Se te parece, a vos...
Se le parece, es cierto, este pequeño lunar azul sobre la mejilla izquierda no era algo usual; lo había visto antes... No podía entender la conexión entre ambos o por qué, de repente, me había acordado de él. Quizá, el atardecer sereno lo había devuelto conmigo; habíamos pasado una tarde maravillosa, los dos, como aquella vez, en verano… Me pregunto si, acaso, para él, había tenido sentido… Recuerdo que prometí olvidarlo como nunca y para siempre, para toda la vida y me juré que nunca, jamás, lo dejaría volver… Ahora que mi alma lo evoca más allá del tiempo puedo decir que sí, que lo extraño; que amaría tenerlo conmigo, otra vez, reviviendo escenas que jamás vivimos, delineando planes que jamás planearán… Se le parece, es cierto, pero yo lo recuerdo más hermoso y, ahora, con el alma anudada y las promesas prescriptas… no sé qué más puedo hacer…
Feliz día para mí (y mis colegas)
Siempre quise ser traductora pero jamás dejé de escribir y, de hecho, estudié comunicación (primero). Durante años, intenté explicar que comunicación y periodismo no son lo mismo porque -en verdad- no lo son; aunque al momento de elegir la orientación, me quedé con la periodística 🤷🏻♀️... Así que... si bien jamás ejercí como tal, hasta laburé en una editorial (e incluso escribí en Ohala 😮...), como afirmando el principio. Además -una y otra vez- la reflexión, la angustia o el desamor me llevan de nuevo al papel (al lápiz); a ese oasis sagaz que siempre ha sabido salvarme...
Así que sí, soy periodista con título, con vocación y criterio; quizá -también- de opinión, con tinte -tal vez- de escritora del "yo", traductora de síntomas (y urgencias...), amante incondicional de las metáforas (y los paréntesis). A lo mejor (¿por qué no?) también llegue a ser de lenguajes, culturas ( y acentos... ) pero hoy solo (?) quiero decir:
MUY FELIZ DÍA A MÍ y a todos los que -como yo- son (o sueñan llegar a ser) PERIODISTAS. 👩💻✍
#7DeJunioDiaDelPeriodista
De golpes, de efectos
Por alguna extraña razón (o tal vez un astuto oximoron), los momentos más duros del vivir nos ablandan y nos arriman, ya ven, a aquellos que, también sin saber por qué, se mantuvieron distantes... A lo mejor sea solo la esencia (o el capricho del azar) lo que nos vuelve así, humanos; melancólicos del no más, suplicantes de lo no guardado, mientras alejamos -sin piedad- a quien nos busca, nos quiere y nos necesita a su lado... Como si acaso la vida se detuviese a esperar, como sí el para siempre pudiese, quizá, renunciar al blues de corbata y sobrevolar sin cadenas los suelos que vamos pisando...
¿Será que solo así somos capaces de ver? ¿Será que no hay otro modo mejor de enseñarnos?
De nuevo me acuerdo de vos y del capricho atroz que nos cruzó aquella tarde... Y me pregunto por qué aquel enredo cruel sigue ovillando mi vida y sí volveré a sentirte, otra vez, entibiando el frío letal que desabriga mi piel y tergiversa mi días. No, no estoy enamorada de vos, aunque podría...
Sospecho que es el temor, también, el que nos detiene así, en un receptáculo cruel, espejado y terco, que además nos hace creer que ya no es digno insistir, ni intentar, ni movernos hacia el camino con curvas, lejano e incierto...
Qué puto se vuelve el azar cuando nos obliga a ver aquello que poco vemos, y ¡cómo duele, en verdad, querer darle marcha atrás al arbitrario reloj que tenemos...! No existe tal profesor y Steven distingue muy bien entre vida que sabe vivir e imágenes en movimiento. Solo nos queda intentar, dejar de escapar y atrevernos; para llegar -entonces- a ser y a vivir (sin escusas ni traspiés) la vida que queremos vivir, mientras podamos hacerlo...
Love each day, Live your life... Enjoy the ride... ☺
This is me.
Lucrecia es nombre de tía solterona, de mujer seria y acartonada; de loser… Así lo siento, desde pequeña.
Hasta mis 16 (o 17, digamos) enloquecí a mamá con la insistencia incesante (voraz) de cambiarme el bendito nombre. Pobrecita mi mamá; ella me explicó hasta el cansancio lo mucho que amaba (y aún ama, supongo) el modo en que decidió nombrarme. Sucede que, al parecer, cuando ella era chica, también, tenía una compañera del cole -al menos, ante su mirada- completamente perfecta: buena, bonita, inteligente, y, por alguna extraña razón, asumió que… todo lo espectacular de esta flaca, podría transferirlo a su hija; que vengo a ser yo, quien escribe.
Sí, la historia es muy emotiva y hasta me conmueve, un poquito; es por eso que, al crecer, dejé de luchar contra él y decidí mantenerlo, aunque con ciertos ajustes, “convenios”. Luego de años de Lucre llegó el esperado Lu y, claro, no fue nada deliberado; tampoco es que los obligué sino que, más bien… tracé una sutil estrategia: empecé a presentarme así, como Lu, como para disimular; para que nadie sospeche que, en verdad, no era Lu sino Lucrecia el título de mi documento. Claro que nada es gratuito y, en más de una ocasión, me “ligué” algún “Lucía”, “Lucila”, “Luciana” y hasta “Ludmila” -recuerdo- pero todo resultaba mejor (e incluso menos traumático) que revelar el misterio.
Un día cualquiera (hace no mucho, verán), sin siquiera sospechar, me cayó la bendita ficha: “Tía… tía… ¡Tía… Lucrecia!”, arrojó ella, mi pitufita del alma, con total naturalidad y sus tan solo 4 años y, ante mi rostro ofuscado y mi arbitrario “no” la remató -sin piedad-: “¿Y cómo te puedo llamar?” y me hizo caer en la cuenta… Mi anular permanece desnudo y la petisa me llama tía… ¡Tía Lucrecia! Caramba, al parecer, se complica…
Si es que me atrevo a indagar (a atravesar el prejuicio), encuentro que el nombre, de origen latino (¿local?) no está, en verdad, tan mal, según su etimología: “Lucrecia, la que gana”, leí en las 3 w y hasta me convenció, un ratito. También encontré atributos que, desde lo racional, jamás me adjudicaría. Sí, soy sensible, emotiva (y terca) pero eso no tiene que ver ni con las letras, ni el lápiz; te puedo creer (hasta ahí…) la activa función de los astros y corregir, sin piedad, lo que me quede más lindo pero el nombre jamás responderá a un mandato o, ¿acaso, la sucesión de signos aloja un poder oculto? De ser así, me lo avisan y arranco mi manuscrito…
Ahora bien, refutaría Don “Benyo” (el profe del seminario que hasta hoy no comprendo), cuando empezamos con la cuestión, allá por mil nueve noventa y tantos, no puede haber sido igual. Según recuerdo, de chica, no hacía más que discutir con mamá; a lo mejor, lo del nombre no sea más que un condimento. Eso no quita el pesar pero al menos, quizá, lo suavizamos un poco, si le convidamos criterio. Porque, además de sensible, emotiva y terca, soy por demás racional y eso no puedo ocultarlo. Entonces, dijimos, si apenas tenía 17 cuando dejé de pelear (y el tema llevaba algún tiempo…), no hay motivo o razón para adjudicar desazón a un arbitrario puñado de letras. Es más, me veo forzada a afirmar (y hasta, quizá, a jurar) que… algo tendría que hacer, al respecto; no vaya a ser cosa que, tantos dimes y diretes, se cumpla la predicción ¡y siga siempre soltera!
De curvas, de miedos...
Los domingos a esta hora te extraño un poquito más, en el idioma que ama Joaquín, que siempre sabrá definirme. No sé qué tiene esta hora pero te quiero acá, conmigo...
Hace ya algunos años que no sé nada de vos y hasta he llegado a pensar que, a lo mejor, jamás estaremos juntos y aunque mi razón no se oponga, se opaca un poquito el alma cuando me creo ese no...
"Tenés un problema con los rótulos", me juró; yo solo miré sus ojos...
Soy incapaz de contar la cantidad de minutos que quise sentirte así: abrigando una mano fría que siempre anheló tu coraje...
"¿Por qué te es tan difícil ponerle un nombre?", insistió, y no supe qué responder...
Me niego a seguir así, escondiendo entre sábanas blancas temores de los más oscuros, adjudicando la absurda razón de que yo no te merezco; que mi vida va por otro lado y que en la vorágine en la que me muevo no hay lugar para vos...
Yo quiero empezar otra vez pero no hablo de empezar de cero porque eso significaría cometer los mismos errores que me trajeron acá, a mis 30 y tantos otoños, vacíos...
"Se nota que tenés mucho miedo", dijo con cierta piedad; yo solo bajé la mirada...
"El problema es que la necesidad no coincide con el deseo", dijo al finalizar y supe entonces que tenía razón, y yo, por lo tanto, tan solo una alternativa...
De fechas, de meses... de daños
"A mí me parece cualquiera que la gente regale flores o invite a cenar a su pareja solo porque lo dicta el mercado; yo demuestro mi amor cuando quiero", afirmó él, con palabras más coquetas y en la lengua que tanto amo y yo, que soy cinturón oscuro en contradecirle todo, decidí que tenía razón... Ojo, a Joaquinito tampoco le enloquece la idea, aunque su negación es apenitas mayor y delinea una lista más amplia...
Parece que el mercado (el sistema) insiste en condicionarnos los días: que el de la madre, del padre, del perro y hasta del amigo y nos movemos, ya ven, diciendo "te quiero" y "yo más", conforme nos dicte su antojo... No es que yo vea mal, dedicarle un poquito más a aquellos que quiero... tanto; el tema está en lo que hacemos, 364 días que restan del mismo año...
Decile "Te amo" hoy y repetíselo en marzo; sacate una selfie con tu mascota en abril y disfrutá con ella otro día, sin tu teléfono en mano; llamala a la abu hoy, aunque no cumpla los años; abrazá a los viejos en junio, octubre o cuando se te cante abrazarlos; reite con tus amigos en julio, diciembre o mayo. Viví bien la vida un lunes, igual que esperás el sábado y animate a intentarlo todo, porque la vida no pide permiso y también dictará su antojo... sin dar lugar a apelarlo... ♥
Parece que el mercado (el sistema) insiste en condicionarnos los días: que el de la madre, del padre, del perro y hasta del amigo y nos movemos, ya ven, diciendo "te quiero" y "yo más", conforme nos dicte su antojo... No es que yo vea mal, dedicarle un poquito más a aquellos que quiero... tanto; el tema está en lo que hacemos, 364 días que restan del mismo año...
Decile "Te amo" hoy y repetíselo en marzo; sacate una selfie con tu mascota en abril y disfrutá con ella otro día, sin tu teléfono en mano; llamala a la abu hoy, aunque no cumpla los años; abrazá a los viejos en junio, octubre o cuando se te cante abrazarlos; reite con tus amigos en julio, diciembre o mayo. Viví bien la vida un lunes, igual que esperás el sábado y animate a intentarlo todo, porque la vida no pide permiso y también dictará su antojo... sin dar lugar a apelarlo... ♥
¡Vamos los lunes!
"Lo mejor que te puede pasar no es tener a alguien los viernes; lo lindo es encontrar con quien compartir los domingos", leí por ahí, al pasar, y no lo quise ocultar: yo también quería lo mismo...
Los viernes estamos todos (más enteros o menos rotos...) para una juntada en un bar o un encuentro casual; dejado atrás el pesar y el sinfín de barulllos que nos enredan a diario. El sábado es más o menos igual; la clave asoma a las 6, bastante entrado el domingo. Entonces, sos el legítimo yo (con tu montón de mambitos...) y toda esa euforia sagaz -de apenas 2 días atrás- mutó a la inherencia real de lo que sos cada día; lo que se descubre después (en el mejor de los casos...) tras varias cervezas frías... Yo soy más bien de creer que hay que mostrarse tal cual y desafiar ese miedo real de desnudarnos y ya, sin disfrazar el quizá... y sin quitarnos la ropa...
Los viernes estamos todos (más enteros o menos rotos...) para una juntada en un bar o un encuentro casual; dejado atrás el pesar y el sinfín de barulllos que nos enredan a diario. El sábado es más o menos igual; la clave asoma a las 6, bastante entrado el domingo. Entonces, sos el legítimo yo (con tu montón de mambitos...) y toda esa euforia sagaz -de apenas 2 días atrás- mutó a la inherencia real de lo que sos cada día; lo que se descubre después (en el mejor de los casos...) tras varias cervezas frías... Yo soy más bien de creer que hay que mostrarse tal cual y desafiar ese miedo real de desnudarnos y ya, sin disfrazar el quizá... y sin quitarnos la ropa...
Si alguien me gusta (pero de verdad), elijo verlo algún lunes o un miércoles; un rato después de entrenar o al salir del laburo, con la actitud manifiesta de un día sorteado al azar, las pilas a medio cargar y la sonrisa infalible que no se atreve a dudar que, pese a un millar de quilombos, elijo escurrirme un ratito y dar lo mejor de mi ser porque la vida, ya ves, se mide en momentos chiquitos...
Haceme caso (¿Querés?), poné a un costado el glamour, que el brillo se vuelve opaco y apocará, también, a quien no distinga matices... Llamalo un lunes, invitalo a un café, un martes, porque solo quien te acepta así, merecerá tenerte los viernes, te extrañará los jueves y te elegirá, también, los domingos...
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Viernes que te quiero, viernes...
El viernes todo está bien; no tiene nada que ver con el lunes, que tiene mala fama per se y que, aunque tantas veces nos ha deslumbrado, no ...
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Yo no te pido que vueles alto, sino que descanses en paz, que es lo que tanto querías, lo que cada vez más repetías; lo que tanto escuché de...
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El viernes todo está bien; no tiene nada que ver con el lunes, que tiene mala fama per se y que, aunque tantas veces nos ha deslumbrado, no ...
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Dicen que el cuerpo nos habla, pues bien; el mío hace ya tiempo que me hace eco... Yo siempre fui de somatizar; de usar mi cuerpo como un ba...