Momentos

"La inseguridad y la angustia pueden llenar de abismos los actos más sencillos". Medita. "Cada uno tiene su propio Everest", concluye el psicoanalista que jamás será su terapeuta.
Meseta apacible la de su cama de niña; eximio palacio, sin ecos, donde las austeras agujas mengúan su prisa, mitigan... desisten. El inmunizado cristal la envuelve, la abraza; la abriga.
La pausa consiente al cuerpo (distrae al alma)...
La fábula surrealista la acosa y la alcanza. Abdica.
Las dudas susurran. No aturden. Cada memoria enmarcada la invita a viajar. Asiente.
Sin hadas ni acaso vértices, deambula por el asfalto. Resurge el paréntesis... Prescribe
Avanza por la planicie e, incauta, le cede el paso a la magia... 
Respira y se detiene para naufragar, otra vez, en su onírica huida; abstracta y atemporal, con siluetas y silencios en la que, carente de precipicios, no se corre ningún riesgo...

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