Y entonces me doy cuenta que quiero quedarme acá, en el instante preciso en que sucede todo; cuando mi pitufa me mira y me pide un ratito más o cuando corre a abrazarme, al verme cruzar esa puerta. Acá, en un delirio con Peter por whatsaap, en audios, llamadas o mensajes de texto; donde Luqui me malcría con mimos, consejos (y asados). Acá, donde la abu me llama para escucharme la voz, papá me hace chistes para sentirse mejor y mamá me arma viandas para que coma sano; para que los sienta cerca... Acá, donde siempre hay copas servidas, un mate recién empezado, un abrazo por demás preparado y muchas manos para empujar. Acá, donde vuelvo enfrentarme a las tizas, con mi mochila cargada de sueños y voces tan pares (y lindas) que la duda se enfrenta al reloj; donde mis piernas aún están fuertes y recupero el aliento mientras lo pierdo al descuido, entre escaleras inquietas, flexiones molestas y bicis con ritmo, y color...
Acá, donde elijo que esta -mi- vida se cuente en primera persona. Acá, donde muero de miedo, de ganas, de amor... donde discuten mis sueños, mis logros, mis porque sí y porque no. Acá, donde sin querer -sin saber- pude tenerlo todo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Lucrecia, papá Rubén
"Lucrecia, papá Rubén", dijo de repente una voz familar, a través de un número deconocido, junto con un tanto enigmático "no ...
-
Por alguna extraña razón (o tal vez un astuto oximoron), los momentos más duros del vivir nos ablandan y nos arriman, ya ven, a aquellos qu...
-
"Lucrecia, papá Rubén", dijo de repente una voz familar, a través de un número deconocido, junto con un tanto enigmático "no ...
-
¿Será que existe el azar, la suerte, la eventualidad? ¿Acaso hay un molde inusual; tejidos que debemos hilar, ovillos que desovillar? ¿Será...